La escritora Maria Teresa de León (centro inferior de la foto) esposa del poeta Rafael Alberti junto a Guzmán y Cándida.


La casa que alberga la posada de Don Guzmán fue mandada construir en 1863 por Antonio Revuelta Pérez, un rico comerciante pasiego y alcalde de la villa de Vega de Pas, para sus hijas. Posee una preciosa y señorial fachada en piedra de sillería con impostas y balcones de hierro forjado que ya en sus años rompió con el modelo tradicional de la arquitectura pasiega en piedra de mampostería y cuenta con la particularidad de tener el único reloj de sol que existe en Vega de Pas.

Ingeniero  Aurelio de la Vega Gómez


En 1876 es heredada por Balbina Revuelta, una de las hijas del comerciante, casada con el que fuera ingeniero jefe del servicio de vía y obra de la Compañía del Ferrocarril Central de Vizcaya, Aurelio de la Vega Gómez, natural de la localidad cántabra de Hoznayo y afincado en Vega de Pas desde su juventud. Los nuevos moradores ampliarán el jardín y dotarán al edificio de cuartos de baño surtidos por un gran depósito de cinc bajo la cubierta, pues en el pueblo se carecía de red de abastecimiento de agua.

Posteriormente fue habitada por su hijo Guzmán de la Vega Revuelta, destacado ingeniero industrial en la primera mitad del siglo XX, director general de la Papelera Vizcaína y secretario general del Consejo de Fomento de Guipúzcoa, casado conCándida Artiach Madinabeitia, copropietaria de la conocida fábrica de “Galletas Artiach”, siendo la casa en aquellos años estancia y centro de tertulias veraniegas de relevantes figuras de la sociedad española, pues por sus salones desfilaron, entre otros, el médico y escritor Enrique Diego Madrazo, la historiadora y destacada dama de la aristocracia y de la vida cultural española doñaCarmen Muñoz Rocatallada, condesa de Yebes, la escritora María Teresa de León, esposa del poeta Rafael Alberti y de la que se conserva una fotografía en la casa junto a Guzmán y Cándida, o los entonces jóvenes hermanos Santiago y Tomás Pelayo Horé, conocidos juristas oriundos de Vega de Pas, y su también joven amigo Luis Buñuel, en cuya casa familiar de la localidad pasaba los veranos, y que llegaría a ser una de las más relevantes figuras del arte cinematográfico en España y en el mundo.

Cándida Artiach Madinabeitia. 1920


En 1917 se hizo habitable la planta tercera, bajo la cubierta, para el personal de servicio de la casa, que incluía chófer y nodriza, a la par que se abren los vanos de la parte posterior de este piso, se eliminan las alcobas de los dormitorios posteriores y se adosan al edificio las galerías acristaladas orientadas al norte, sustituyendo un balcón de hierro forjado en la primera planta y un antepecho en la segunda que era lo que poseía en su fábrica original. Es en esta primera mitad del siglo XX cuando la residencia vive su mayor esplendor como lugar de veraneo de destacados industriales e intelectuales, especialmente del País Vasco, de donde provenía Cándida Artiach y donde Guzmán de la Vega se distinguía como empresario, a lo que también influyeron sus hijos entre los que se encontraba Lola de la Vega Artiach que llegaría a ser pionera en el desarrollo  del movimiento contracultural hippie de los años 1960 en España, concretamente en la isla de Ibiza, donde fue fundadora y dueña de la conocida discoteca Lola´s, o su hermano José María de la Vega Artiach casado con la aristócrata rusa Liola Tolstoi Ponomareff, bisnieta de la princesa María Nicolaiévna Volkonsky y del conde Nikolay Ilich Tolstoi, padre del conocido novelista ruso León Tolstoi.

 

Lola de la Vega Artiach, 1922


Adquirida por los hermanos Gómez Arroyo la casa se convirtió en alojamiento turístico en el año 2003, después de una profunda reestructuración de todo el edificio llevada a cabo bajo la dirección del arquitecto Carlos Casanueva Ramos, quién escrupulosamente mantuvo el diseño original de vivienda unifamiliar integrando un ascensor y abriendo un enorme lucernario en el tejado que ilumina la escalera. El alojamiento cuenta con once amplias habitaciones repartidas en tres pisos, con baño completo y los servicios de televisión, teléfono, calefacción, conexión a internet, sistema de seguridad contra incendios, hilo musical, ascensor... En la planta baja se distribuyen la entrada y recepción, el salón principal, el comedor de desayunos, cocina y salas de lavandería y plancha. Su ecléctica y deliciosa decoración no pasa desapercibida, pues aún siendo una sencilla y, económicamente hablando, muy asequible posada, nada ostentosa y sí  muy acogedora, en ella sus clientes se sorprenden contemplando diversas piezas de complemento cuidadosamente colocadas como bronces pintados de la India, un bello órgano de salón de 1887 en perfecto uso, pinturas y litografías de destacados artistas contemporáneos (Ginovart, Chillida, Arranz Bravo, Tápies, Miró, Gordillo, Mariscal...) que rejuvenecen el establecimiento y entre los que se encuentra también representado el pintor y escultor Carlos Sansegundo, internacional figura clave de la interpretación artística del Pop Art recientemente fallecido y que ha sido desde su apertura uno de sus más asiduos clientes.Entre las piezas originales de la casa destaca un piano fabricado en Sevilla en 1878 por Cayetano Piazza Biondi en madera de cedro y caoba lacado en negro, una mesa de bargueño en nogal del siglo XVII o un fino costurero francés de 1772, además de otros muebles y objetos característicos de la segunda mitad del siglo XIX que convierten al hogareño lugar en un improvisado museo que, junto al jardín adosado en su parte posterior, hace más agradable la estancia de sus huéspedes.

Guzmán de la Vega Revuelta, 1931


En su corta vida que lleva como establecimiento hotelero la Casa de Don Guzmán parece haber mantenido la fidelidad y tradición de ser también morada de destacadas figuras de la sociedad, de la política y de la cultura, pues ha sido y es discreto refugio de conocidos actores y directores de cine, ministros, presidentes regionales, afamados músicos y periodistas, destacados pintores, escritores, poetas y venerables personalidades de la magna nobleza española que han disfrutado de la privacidad y cortesía de la casa y del pueblo de Vega de Pas, pasando desapercibidos entre sus habitantes pero dejando cariñosa constancia de su presencia en el libro de visitas del hotel, donde también manifiestan el atento e inmejorable trato familiar recibido por los pasiegos y por el personal de la Casa de Don Guzmán, donde todos sus clientes son siempre acogidos con el afecto y dignidad que merecen.